Cartas De Misioneros Ganando Almas Para Cristo

Dedico esta carta de oración a mis hijos, Steve y Ruthie Miller

Estoy escribiendo esto el día 12 de septiembre, y ayer, junto con miles de otros, recordé aquel día fatal hace ocho años que hizo que 9-11 fuera una frase común dentro de la mayoría de los hogares en los Estados Unidos.  Pero a partir de ayer, por lo menos para mi familia, 9-11 también tendrá recuerdos de un día casi trágico en nuestras vidas, un día que jamás olvidaremos.

Mi hija, Ruthie, y su esposo, Steve Miller son misioneros en Querétaro, México.  Ayer, ella e Isabel, la esposa del asistente de pastor, había salido, y a las 6:00, mientras Ruthie la estaba dejando en su casa, fueron atacadas por dos hombres.  A punta de pistola, Ruthie fue forzada del asiento del conductor, hacia el asiento de atrás, entre su asaltante e Isabel.  Mientras su camioneta se iba a alta velocidad, el hombre en el asiento de atrás comenzó a atacar a Ruthie, apuntando la pistola a su cabeza, e intentando ahogarla.  Mientras comenzaba a perder la consciencia, recordó mis palabras de la rebelión indígena de 1994 aquí en San Cristóbal, cuando ella aún era jovencita:  «Si alguna vez te atacan, lucha, e intenta llegar a un lugar público, aunque sepas que te van a matar.  De otra manera nunca encontrarán tu cuerpo.»  Eso suena mórbido, y no sé por qué recordó mis palabras en ese momento.

Aunque su asaltante estaba encima de ella, hasta atacándola por detrás, de alguna manera logró gritarles a unos niños en un parque, «¡Ayúdenos!  ¡Ayúdenos!  ¡Nos quieren matar!»  Por supuesto, los niños no podían hacer nada.

Unos minutos después, usó su píe para abrir la puerta.  Su sandalia se cayó…y también la pistola.  El conductor se paró, y Ruthie pudo estirarse frente a Isabel, y abrir la puerta, y las dos mujeres escaparon.  Corrieron, hasta llegar a una casa, la cual milagrosamente tenía el portón abierto.  Corrieron hacia adentro, explicándole al señor amable que habían sido atacadas.  Estoy segura que la apariencia de Ruthie decía mucho más de lo que ella le dijo, y el caballero llamó la policía, contactó a Steve, e hizo que Ruthie se acostara.  Ella estaba temblando fuertemente.

Pasaron las siguientes horas, hasta en la madrugada, en la estación policíaca, poniendo la demanda.  Cuando Steve me habló alrededor de las 7:15, justo después del ataque, dijo, «Ore por Ruthie.  Tiene contracciones.»  ¡Ruthie está en su trigésimo quinta semana de embarazo!

No tan solamente les robaron su vehículo, sino también el pasaporte de Steve, papeles del terreno que acaban de adquirir para su iglesia, la bolsa de Ruthie, la cual contenía su teléfono celular, tarjetas bancarias y de crédito, etc.  Steve tuvo que hacer llamadas a los bancos para congelar las cuentas.  Le dijo a Anna, mi hija, esta mañana, «No tengo nada…no tengo carro, ni dinero, ni identificación.  Pero sí, tengo a Ruthie.  Todo lo demás es reemplazable.»

Casi tres semanas han pasado desde que aconteció el ataque.  Gracias a Dios, la Embajada Americana ayudó a Steve con su pasaporte, y pudieron salir ayer, 28 de septiembre, para los Estados Unidos, al estado de Washington.  El bebé está perfectamente bien, y Dios mediante, esperamos su nacimiento el 23 de octubre.

Este será el sexto hijo de Steve y Ruthie.  Hace dos años y medio, su cuarto hijo, Jonathan Thomas, fue al cielo.  Vivió tan solo diecisiete días.  Pude pasar esos días tristes con mis hijos, y los admiré por su valentía y fuerza durante su increíble dolor y quebranto de corazón.  Creo ahora, como en ese tiempo, que esta es una prueba.  Dios les está haciendo pasar por esto por un propósito.  Pero también sé que El no les pondrá algo demasiado difícil para cargar.

Dedico mi carta de oración del mes de septiembre a mis hijos, y mientras pido oraciones por mi Banquete Navideño de Damas que se aproxima, también les pido ante eso, sus oraciones por mis preciosos hijos,  Steve y Ruthie Miller, sus hijos, Steven, Abigail, Elisabeth, y Benjamín, y por el pequeño varoncito que está por nacer, y por el embarazo de Ruthie.  Por favor oren por su obra, la cual desde hace unas semanas ha visto un crecimiento increíble en la asistencia, y almas salvas.  Oren para que Dios les dé paz.  Y oren por la salvación de aquellos dos hombres que trajeron esta prueba a sus vidas.

Gracias por sus oraciones por mis hijos, y por su interés en mi obra aquí en Chiapas.

Su amiga,

Billie A. de Sloan

Nahum 1:7

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